Que el ritmo no pare

Tengo ganas, lo necesito. Para mí es como una droga. No recuerdo haberlo dejado nunca.  Mis mejores recuerdos de infancia se relacionan con él. Para relajarme, desahogarme, divertirme o simplemente disfrutar, lo utilizo. Demasiado incluso.

Me gusta observar a las personas en movimiento. Cada lugar tiene su código y cada individuo estilo propio.  Hay a personas que les da vergüenza; supongo que en la intimidad se dejarán  llevar por la improvisación.

Cara al público el formato es algo cerrado. No se entiende de otra manera. Tiene que ser en un escenario, en un bar, en un lugar ” ad hoc”.

Los estilos clasificados son infinitos y creo que no reniego de ninguno.

El ballet, el jazz, el contemporáneo, el claqué,  la salsa, bachata, improvisación…y reguetón.

Me gustan todos. ¡Vamos a bailar!

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